lunes, 18 de octubre de 2010

Un cuento de princesas ¿con final feliz?

Había un vez una princesa que quería elegir un novio que sea digno de ella, que la ame verdaderamente, entonces puso una condición, elegiría al novio entre todos aquellos que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro de la pared del edificio del palacio donde ella vivía, sin separarse ni un día de ese muro. Y se presentaron algunos cientos o centenares o miles de pretendientes a la corona real, pero claro, al primer frío la mitad se fue, cuando vinieron los calores se fue la otra mitad de la mitad, cuando empezaron a gastarse los cojines o a acabarse la comida, la mitad de la mitad de la mitad también se fue, y finalmente habían empezado el primero de enero, finalmente cuando entro diciendo y otra vez empezaron los fríos, había quedado solamente un joven. Todos los demás se habían ido, cansados, aburridos, pensando que ningún amor valía la pena. Solamente un joven que había adorado a la princesa desde siempre, estaba allí, anclado a esa pared y a ese muro, esperando pacientemente que fueran los 365 días. La princesa que había despreciado a todos, cuando vio que este muchacho se quedaba y se quedaba, empezó a mirarlo con unos ojos como diciendo este hombre quizás me quiera de verdad, lo había espiado en octubre, había pasado frente a él en noviembre, y en diciembre disfrazada de campesina le había dejado un poco de agua y un poco de comida , le había visto los ojos y se había dado cuenta de su mirada sincera, y le había dicho al rey : “- papa creo que finalmente vas a tener un casamiento, que finalmente vas a tener hijos, este hombre, es el hombre que de verdad me quiere.” Y el rey se había puesto contento y se había puesto a preparar todas las cosas para la boda y le había hecho saber por medio de la guardia al joven que el primero de enero cuando se cumplieran los 365 días lo esperaba en el palacio porque quería hablar con él.
Todo estaba armado, el pueblo estaba contento, todo el mundo esperaba ansiosamente el primero de enero. El 31 de diciembre una noche, después de haber pasado 364 noches, el 31 de diciembre, el joven se levanto del muro y se fue, no pudo quedarse a cumplir que había pasado, que había estado todo ese tiempo, el fue hasta su casa y fue a ver a su madre y la madre le dijo - “Hijo querías tanto a la princesa, estuviste allí 364 noches, 365 días y 364 noches, y el ultimo día te fuiste, ¿que pasó? ¿no pudiste aguantar un día más?” y el dijo le dijo “- ¿sabes que madre? Me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar con migo, y a pesar de eso, ¿no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor?, pudiendo hacerlo, ¿ no pudo evitarme una sola noche de sufrimiento? Alguien que no es capaz de evitarte una sola noche de sufrimiento no merece de mi amor, ¿verdad mamá?”

Cuando estás enamorado de alguien y te das cuenta que pudiendo evitarte una migaja de sufrimiento el otro no lo hace es porque todo se a terminado.


Hoy he puesto esta entrada no porque me sienta identificada con el suceso del cuento ni mucho menos sino porque aparte de que me encantó cuando lo oí, también porque apoyo el hecho de que hay que cuidar a tus seres queridos y demostrarles que estás con ellos y evitarles el dolor que algo les pueda hacer por mínimo que sea.

Espero que os guste tanto como me ha gustado a mi. :)

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