Ayer, tras un mes y medio después de mi cumpleaños, lo celebré con mis amigas del pueblo que viven en Madrid, y también celebramos el de otras dos amigas que también hacía un mes incluso dos que habían sido sus cumpleaños. Pero bueno, ya se sabe, con tal de hacer una fiesta, se celebra lo que sea.
La fiesta la hicimos en casa de una amiga , una de las tres que celebrábamos el cumpleaños, y ninguna de las invitadas sabían que íbamos a hacer . Yo llegué un poco antes para ir comprando . Compramos lo típico, comida basura, que si patatas, palomitas, un cocktail en el que venía de todo y también muchos globos, platos de cartón con dibujos de globos, una cartel de cartón en la que ponía "FELIZ CUMPLEAÑOS" y como no, velas. Justo cuando salíamos de la tienda, la otra cumpleañera que faltaba nos llamó para decirnos que ya estaba en la parada de metro. Fuimos en su busca y nos dirigimos a casa para preparar la fiesta.
Pusimos el cartel en la puerta del salón , inflamos muchos globos, los metimos en el salón, echamos la comida en los platos , los llevamos a la mesa y nos pusimos a hacer un bollo de chocolate que no podía faltar en una fiesta de cumpleaños. Tras acabar con chocolate por todas partes y terminar el bollo, lo sacamos a la terraza para que se enfriara y justo llamaron las cuatro invitadas avisándonos de que ya habían llegado a la estación.
Cuando llegamos al portal, nos fijamos en que todas llevaban pañuelos y bufandas y pensamos que era buena idea taparlas los ojos con ellos. Con mucha insistencia conseguimos meterlas en el ascensor , y subir a la casa. Cuando por fin llegamos, abrimos las puertas del salón, encendimos las luces y las dijimos que se quitaran los pañuelos seguido de un "SORPRESA". Todas empezamos a gritar, reír y jugar con los globos. Las dijimos que se sentaran en el sofá y fuimos en busca del bollo al cual le pusimos 18 velas. Si, yo cumplí 15 pero eramos tres y para no estar poniendo 15, 17 y 18 velas decidimos que con 18 velas estaba bien y así no tendríamos que cantar el cumpleaños feliz tres veces, con una ya sobraba. No dejamos nada de lo que había en los platos y el bollo, receta de mi madre, tuvo gran éxito. Pusimos música y nos pusimos a bailar cualquier cosa que saliera. Tras muchas risas, fotos y cotilleos. Llegaron las 10 de la noche y mis padres ya estaban en la puerta con el coche para recogerme. Me despedí corriendo de todas con unos besos y abrazos impresionantes y con comentarios en los que no se escapaba un no tenemos que tardar tanto en vernos ya que cada una vivimos en la punta contraria de las otras.
En conclusión, fue un cumpleaños impresionante, sí, sé que las fiestas sorpresas se suelen hacer a las cumpleañeras y no a las invitadas pero de todas formas la ilusión con la que hicimos esa fiesta no se cambia por nada del mundo.


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