martes, 8 de marzo de 2011

El dentista.

No entiendo el porqué, pero cuando oigo la opinión de la gente sobre el dentista me hace mucha gracia. Ir al dentista es como ir al matadero. Todo comienza cuando estás en la sala de espera, tus oídos se agudizan, oyes todo lo que tienes a tu alrededor y ves a todo el mundo con las caras largas esperando a que llegue "SU HORA". La verdad es que cuando tus oídos se agudizan en la sala de espera, oyes de todo menos risas, entre aparatos que suenan como máquinas de las películas de Saw, la cara de "felicidad" y la mano en la boca que lleva la gente cuando entran en la sala de espera a buscar a sus acompañantes...no hace que confíes mucho en el dentista, pero justo en el momento en el que estás mirando el reloj y pensando que tu hora ya se a pasado y volverás al día siguiente, aparece una señorita con una máscara, unos guantes y un traje azul en el que algunas llevan imperdibles con muñecas diabólicas (por lo menos las mías) lo único que te queda es tragar saliva, poner cara de pena a tu padre o a tu madre y decirles con un leve suspiro, ADIÓS. Sigues a esa señorita por ese pasillo tan largo y mirando a través de las puertas las perrerías que les están haciendo a las otras personas, llegas a un sillón con un montón de utensilios de dentista (o eso dicen ellos) y te piden que te sientes. Claro, a todo esto, sigues tan muerto de miedo que todo lo que ves a tu alrededor parece que es para torturarte o algo parecido. Y eso no es lo mejor, sino que encima de que desconfíes tanto de las cosas de tu alrededor, el dentista está ocupado y te mandan a la chica o al chico de prácticas el cual poniéndose los  guantes de forma psicópata te dice : "Anda si por fin me deja hacer esto, nunca antes lo había hecho". No se si la notarán o no, pero tu cara expresa de todo menos confianza, ellos sentirán una enorme felicidad y a mi me encanta que la gente de prácticas practique para su trabajo pero conmigo,no es que me haga mucha gracia. Tras una eterna revisión, al fin llega tu dentista, éste te vuelve a inspeccionar la boca, sin importarle que tu lleves aproximadamente media hora con la mandíbula desencajada. Después de mirar los dos paletos y la última muela que te está saliendo te dice : "Muy bien chavalote, tienes la boca perfecta, pide cita para dentro de seis meses". Cuando sales a buscar a tus familiares te piden explicaciones de tu tardanza a lo que tu contestas: "ME HAN HECHO UNA LEVE REVISIÓN, TENGO TODO BIEN".

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